El Conde Lucanor (1335)

 

Estructura:

La estructura presente a lo largo de cada relato es la siguiente:

·         El conde Lucanor tiene un problema.

·         Se lo cuenta a Patronio.

·         Patronio decide aconsejarle con un cuento.

·         Lucanor toma ejemplo y decide actuar en consecuencia.

·         Don Juan Manuel compone unos versos a modo de moraleja.

En uno de los prólogos concretó los motivos que lo llevaron a servirse de tan peculiar forma narrativa: lo mismo que en otras de sus obras, Don Juan Manuel muestra aquí un inequívoco talante pedagógico. Sin embargo, las enseñanzas suelen tener un fin práctico. Mas que encaminadas a orientarnos hacia la salvación de las almas, sirven para que aprendamos a sortear los peligros que el mundo ofrece o la forma en que se pueden afianzar las “honras, haciendas y estados”. No es, por tanto, raro que aconseje el disimulo, la astucia y la cautela como normas de comportamiento. También, igual que en el Libro de los Estados, defiende la necesidad de que cada persona se perfeccione dentro del estamento social en que esté encuadrado, sin pretender salir de él.

Como el resto de autores medievales, Don Juan Manuel, desprecia la originalidad temática. Las fuentes de sus relatos proceden de apólogos clásicos y orientales, relatos heroicos y bíblicos, crónicas, asuntos de la tradición oral y colecciones de “ejemplos” reunidos por predicadores con el fin de favorecer la asimilación de sus enseñanzas.

La originalidad hay que buscarla en la manera con que sabe aderezar y desarrollar los materiales que acarrea. En este sentido, hay que destacar su capacidad para dotar de complejidad psicológica a los personajes, sus observaciones sobre la historia y la vida cotidiana de su tiempo, los detalles autobiográficos que incorpora y, sobre todo, un estilo inconfundible, caracterizado por la brevedad, la concisión, la ironía y el sentido del humor.

 

Cuento XXXII: De lo que sucedió a un rey con los pícaros que hicieron la tela.

Tema: el engaño que se suele producir cuando alguien te confiesa algo y no quiere que se lo cuentes ni a tus más allegados.

Lucanor, pide ayuda a su ayo porque un hombre le había propuesto un negocio pero que le había pedido que no se lo contara a nadie, ni de su más absoluta confianza. Entonces, le empieza a contar la historia de un rey que se deja embaucar por unos pícaros que decían saber tejer una tela que sólo podía ser vista por los que eran hijos legítimos de su padre. Entonces toda la gente de su alrededor, por temor a ser criticados al no ser hijos de su padre, decían ver la tela, cuando en realidad los pícaros no estaban tejiendo nada. Al final, los tres hombres fueron descubiertos, y el rey quedó en ridículo. Don Juan Manuel, viendo esto, escribió unos versos que dicen:

A quien te aconseja encubrirte de tus amigos,
le es más dulce el engaño que los higos.

Cuento 32: De lo que conesçió a un rey con los burladores (pícaros) que fizieron el paño

 

El conde Lucanor confiesa a su consejero Patronio que tiene un problema: un hombre desconocido le ha propuesto un asunto muy importante, pero no se lo debe decir a nadie, ni siquiera a ninguno de sus consejeros, so pena de perder su hacienda y peligrar su vida.. Patronio le cuenta esta historia:

 

 

Tres pícaros engañaron a un rey diciéndole que sabían tejer una tela maravillosa, que sólo podía verla aquél quien verdaderamente fuera hijo de su padre. El rey quiso conocer el linaje de sus cortesanos, codicioso de confiscar la herencia de los ilegítimos, y ofreció oro y todo lo necesario para que los pícaros confeccionaran la "maravillosa" tela, durante la realización de la cual, debía encerrarse en su palacio. Pararon sus telares los pícaros y, al cabo de unos días, uno de ellos salió para informar al rey cómo estaban haciendo el paño. El rey, para comprobarlo, envió a su camarero, el cual, sin ver la tela, informó al rey que la había visto. Y así hicieron otros criados y cortesanos que envió a los falsos tejedores. Al final, acude él mismo y, al no ver nada, piensa que puede perder el reino si se descubre que no es hijo legítimo del anterior rey, de modo que continúa la farsa diciendo a todos que la tela es preciosa. Y nadie se atrevía a decir que no la veía. Un día de una gran celebración, el rey decide vestirse la tela, sus criados hacen como que lo visten y sale a la calle desnudo (menos mal que era verano). Nadie se atreve a decírselo hasta que se cruza con un hombre de color muy pobre que no tiene nada que perder si le dicen que no es hijo de su padre y descubre el engaño al monarca. Otros dijeron lo mismo y el rey se percató dl engaño. Pero ya es demasiado tarde: los tres pícaros se han marchado con el oro del rey.

 

 

Por todo lo cual, Patronio aconseja al conde que rechace a quien no le permite confiarse a sus consejeros. Y le fue bien obrando según el consejo,. Juan Manuel seleccionó el cuento e hizo para el un dístico: Al que te aconseja esconderte de tus amigos, engañarte le importa menos de dos higos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuento VII: De lo que sucedió a una mujer llamada doña Truhana.

Tema: ilusiones y esperanzas sin fundamento.

Iba el conde Lucanor a consultar a Patronio una oferta que le habían propuesto y que aparentemente obtenía muchos beneficios, y si éstos salían bien, otras ganancias aún mayores. Patronio, en vez de darle una respuesta le contó la historia de doña Truhana, la cual, camino del mercado al que se dirigía a vender una olla llena de miel, se iba imaginando todo lo que iba a hacer con el dinero que obtuviera de esa venta, y de otras posteriores, y así sucesivamente. Tanto imaginó que no se dio cuenta y se le cayó la olla de miel al suelo, desvaneciéndose todas sus ilusiones. De esta historia Lucanor interpretó que no debía ilusionarse con falsas esperanzas, y a lo que Don Juan escribió estos versos:

En las cosas ciertas confiad,
y las esperanzas vanas evitad.