20 de mayo de 2006


Realizado por:
David Guillén Outumuro.
Tema 8.
Del 98 a la Guerra Civil. El teatro
La renovación del teatro
A principios del siglo se produjeron varios intentos de romper con el teatro de corte realista que había dominado la escena española durante la segunda mitad del siglo XIX. Los mas relevantes fueron los que llevaron a cabo dos dramaturgos vinculados al modernismo: Jacinto Benavente y Ramón Mª del Valle-Inclán.
Años más tarde, la renovación de la escena llego de la mano de Federico García Lorca, uno de los miembros de la generación del 27.
El teatro modernista. Jacinto Benavente
Jacinto Benavente se dedico plenamente al teatro y al periodismo. El año 1922 recibió el premio Nóbel de literatura.
Fue el creador de la nueva comedia, el cual aporto dos novedades: un enfoque realista, que se reflejo en la sencillez y la naturalidad de unos diálogos que reproducen el habla culta de las clases acomodadas, y una intención crítica que se dirige contra las costumbres y convicciones de la burguesía española. Sus obras mas conocidas son los intereses creados y la malquerida.
Ramón Mª del Valle-Inclan
Nació en Pontevedra. Su vida estuvo llena de avatares que le hicieron ganarse fama de excéntrico y bohemio: renuncio a sus estudios de Derecho para dedicarse a la literatura.
Su agudo ingenio y su aspecto estrafalario le hicieron un personaje muy popular. Sus ideas políticas evolucionaron también de forma singular: en su juventud fue partidario del carlismo; mas adelante se opuso a la dictadura de primo de Rivero, motivo por el que estuvo en prisión, y se convirtió en un convencido republicano. Murió en Santiago de Compostela.
La renovación del teatro. El esperpento
Valle-Inclan fue un notable novelista. De su obra narrativa destacan las Sonatas que recogen las supuestas memorias de un personaje ficticio: el marques de Bradomin.
Pero, ante todo, Valle-Inclan fue el renovador del teatro de principios de siglo. Sus primeras obras dramáticas se inscriben dentro de la estética modernista, caracterizado por un lenguaje esteticista y unos ambientes decadentes.
En 1920, Valle-Inclan estrena divinas palabras y publica luces de bohemia, las cuales presentan deformaciones sistemática de la realidad con el fin de poner de relieve sus aspectos mas trágicos y grotescos. El resultado de esa deformación es lo que el mismo denomina esperpento.
El esperpento se caracteriza por estos rasgos:
Los personajes son seres grotescos que se mueven por motivaciones primarias.
Las acciones se suceden de una forma brusca.
El lenguaje esta sometido también a un proceso de deformación: se emplean arcaísmos, localismos, términos del calo y términos del mundo del hampa.
El objeto del esperpento es poner de manifiesto los aspectos mas absurdos de la realidad española.
El teatro de la generación del 27. Federico García Lorca.
Además de ser uno de los principales poetas de su generación. Fue un brillante dramaturgo que culmino el proceso de renovación formal y temática del genero dramático.
Lorca empezó a escribir teatro desde muy joven, pero es en los años treinta cuando se acrecienta su interés por el género, sin duda debido a su preocupación por las diferencias sociales.
Lorca escribió farsas y teatro de títeres, pero sus obras más destacadas son tres tragedias: Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.
En estas tres obras, ambientadas en la Andalucía rural, Lorca expresa el conflicto entre la libertad, encarnada en los personajes, con sus sueños y sus anhelos, y el principio de autoridad que ejerce la sociedad, la regida por las normas, las conveniencias y la falsa moral.
Tema 9
La literatura contemporánea
En los últimos sesenta años, los acontecimientos históricos y políticos han transformado radicalmente el orden mundial. Entre 1939 y 1945 se produjo la II Guerra mundial en la que se enfrentaron los países aliados y los países dominados por regimenes fascistas. Al término de la guerra, el mundo se dividió en dos bloques con una diferente concepción de la producción y la distribución de la riqueza. Ambos bloques permanecieron políticamente enfrentados durante varias décadas en lo que se denomino la guerra fría. Sin embargo, en los años ochenta se desencadenaron en varios países socialistas distintas reformas económicas y políticas que pretendían impulsar la transición hacia el modelo democrático y neoliberal característico de los países capitalistas. Ese proceso acabo con la caída del muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética.
Una vez superada la Guerra Fría, el mundo entro en un proceso de globalización favorecido por las comunicaciones y los sistemas informáticos. Se caracteriza por la interdependencia de las naciones y la proliferación de las grandes multinacionales cada vez más poderosas. La extensión de las redes informáticas, especialmente Internet, es la manifestación más visible de ese mundo interrelacionado, en el que la información y el conocimiento son valores de primer orden.
En España, la Guerra Civil y el régimen que salio de ella-la dictadura, sumieron al país en una profunda depresión política, económica y cultural.
En los años sesenta, el desarrollo económico y la llegada del turismo provocaron importantes transformaciones sociales; pero no es hasta la muerte de Franco cuando se producen los grandes cambios políticos y económicos que impulsaron la modernización de España. La promulgación de la constitución de 1978 consagra al Estado como una monarquía democrática.
En el ámbito artístico, la Guerra Civil trunco la edad de plata de la cultura española. Así pues, la literatura española posterior a 1939 evoluciono desde una situación de ruptura con la etapa anterior:
En la década de los cuarenta hubo una corriente que, principalmente se centro en la sensación de angustia y desarraigo que la guerra había creado.
En la década de los cincuenta se desarrollo una literatura de carácter social.
En la década de los sesenta y principios de los setenta renació un interés por experimentar con el lenguaje y hallar nuevas formas de expresión.
En las dos últimas décadas, la literatura ha superado ese afán de experimentación y ha recuperado las formas tradicionales, de más fácil lectura. No obstante asistimos a una época caracterizada por la diversidad de propuestas culturales.
Tema 10
La literatura contemporánea. La lírica.
La poesía contemporánea
En los primeros años de la posguerra hacen su aparición dos tendencias líricas contrapuestas: la poesía arraigada, y la poesía desarraigada, en la que se encuadran los autores que propugnan una mayor libertad expresiva y se muestran disconformes con la realidad política y social.
La visión crítica propia de los poetas desarraigados se acentúa en los años cincuenta con el auge de la poesía social, que concibe el poema como un instrumento para transformar la realidad política. Contra esta concepción están los poetas de la generación de los cincuenta que entienden el poema como un medio de conocimiento.
Ya a finales de los sesenta se impone una nueva corriente, la representada por los llamados Novísimos.
La poesía posterior a 1975 se mueve entre dos polos: la poesía clasicista, que busca una expresión más depurada afín a la poesía pura de algunos autores del 27, y la poesía de la experiencia, que trata temas cotidianos en un tono frecuentemente coloquial en la línea de los poetas de la generación de los cincuenta.
La poesía en el franquismo (1939-1975)
La poesía arraigada se centra en temas intemporales y propugna una vuelta a las formas clásicas: el soneto, la décima… Los autores mas destacados de esta tendencia son Luis Rosales y José García Nieto.
Sus poemas hablan de las miserias sociales de la injusticia, de la hostilidad de la existencia. En la constitución de esa corriente tuvo una importancia decisiva el libro Hijos de la ira, de Dámaso Alonso.
La poesía social
La poesía desarraigada deriva hacia una corriente de poesía social que denuncia las desigualdades y la falta de libertad.
El representante mas destacado de la poesía social es Blas de Otero (Ángel fieramente humano y Pido la Paz y la Palabra.
Mención aparte merece José Hierro, cuya poesía presenta en un primer momento muchos puntos de contacto con esta corriente.
La Generación del cincuenta
La Generación de los cincuenta centra la poesía en las experiencias vividas, el poeta recrea sus emociones y accede así a una compresión mas profunda de ella. Son temas habituales la evocación de la infancia y la juventud, la amistad, el amor, el fluir del tiempo…, tratados con un lenguaje coloquial y en apariencia sencillos.
Entre los integrantes de este grupo, cabe destacar a Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad) y Ángel Gonzáles (Palabra sobre palabra)
Los Novísimos
En 1970 el critico José Mª Castellet publicaba la antología Nueve novísimos poetas españoles. Surgieron así los llamados Novísimos, una generación que lleva a cabo una ruptura radical con la poesía precedente.
La poesía de los Novísimos se caracteriza por su esteticismo y la presencia de numerosas referencias culturales: Citas de autores extranjeros, alusiones a mundos lejanos y decadentes, personajes o motivos procedentes del ámbito del cine, la música y los comic…
Pertenecen a la generación de los Novísimos, entre otros, Félix de Azua, Guillermo Carnero, Ana Maria Moix y Leopoldo Maria Panero.
La lírica actual (1975-2000)
Los autores que se dan a conocer después de 1975 comparten en general el gusto por la ambientación urbana de los poemas, la atracción por las experiencias cotidianas, el empleo de un lenguaje coloquial y la aptitud escéptica que se manifiesta en el uso frecuente de la ironía.
La poesía de la experiencia se caracteriza por la expresión de las vivencias personales, en un tono objetivo y con frecuencia desengañado, mediante un lenguaje de tono coloquial.
El principal representante de esta corriente es Luís García Montero, cuyos poemas se centran a menudo en la visicitudes amorosas.
Otro autor destacado es Felipe Benítez Reyes.
Tema 11
La literatura contemporánea. La novela
La narrativa española contemporánea
Entre 1939-1975, la narrativa experimenta un proceso de transformación influido por la tradición del realismo español, los intereses de la industria editorial y del lector medio y las nuevas técnicas narrativas surgieron en Europa y América.
Autores como Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibez o Carmen Laforet escribieron obras de calidad. La primera fue la Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela que entronca con el naturalismo y con algunos aspectos de los esperpentos de Valle-Inclan. Con esta novela se inaugura una corriente narrativa llamada tremendismo, en la que se insiste en los aspectos más brutales de la realidad.
En los años cincuenta otra novela de Cela, la Colmena, inaugura la novela social. Los principales representantes de esta tendencia son Ignacio Aldecoa y Rafael Sánchez Ferlosio. El agotamiento de la novela social llevo en los años sesenta ala búsqueda de formulas innovadoras que rompieran la monotonía del panorama literario español. Luís Martín-Santos publico Tiempo de silencio, obra que inauguraba la novela experimental.
En la narrativa posterior a 1975 se produce un paulatino olvido del experimentalismo y un retorno a formas narrativas más tradicionales.
La narrativa en el Franquismo (1939-1975)
La novela en los años cuarenta
En la narrativa española de los años cuarenta destacan dos novelas: la Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela y Nada de Carmen Laforet.
En La Familia de Pascual Duarte, un asesino rural confiesa sus crímenes antes de ser ejecutado, mostrando los detalles más escabrosos y sórdidos de sus acciones.
La obra esta escrita en un lenguaje sencillo, que reproduce el habla coloquial.
Unos años después de la aparición de La Familia de Pascual Duarte se publica Nada, de Carmen Laforet. La protagonista de esta novela es una joven universitaria.
La novela social de los años cincuenta
La narrativa de los años cincuenta se aleja de las preocupaciones existenciales típicas de la década anterior para centrarse en los conflictos sociales y en las denuncias de la injusticia. Esta nueva corriente presenta una serie de rasgos característicos:
Empleo de técnicas realistas y enfoque objetivo de los hecho
Sustitución del protagonista por un personaje colectivo
Interés por reproducir el habla coloquial
Dos son las novelas más representativas de la novela social:
La Colmena posee una estructura original, basada en el cruce de las historias que se tejen entorno a los distintos personajes que frecuentan un café madrileño. No hay en ella un protagonista indivudial.
El Jarama es la mejor plasmación de la técnica objetivista: El narrador se limita a registrar los hechos como si de una cámara cinematográfica se tratara.
La novela experimental de los años sesenta
En los años sesenta el argumento se diluye o pasa a un segundo termino. Lo que interesa es jugar con la forma del relato, aterrando su estructura y el lenguaje. Entre las obras señeras de la novela experimental destacan Tiempos de Silencio, de Luís Martín-Santos y Cinco Horas con Mario, Miguel Delibes.
La narrativa actual (1975-2000)
Tendencias de la narrativa actual
Novela policíaca y de intriga. Entre los cultivadores de este subgénero, que resurge con fuerza, destacan Manuel Vásquez Montalbán autor de una serie protagonizada por el detective privado Pepe Carvalho y Arturo Pérez-Reverte.
Novela histórica. A este subgénero pertenecen el oro de los sueños, de José Mª Merino y la Vieja Sirena de José Luís Sanpedro.
Novela de la reflexión intima. Obras representativas centradas en la búsqueda personal y la reflexión sobre la propia existencia, son El Desorden de Tu nombre, de Juan José Millaz y Mortal y Rosas de Francisco Umbral.
Novela de la memoria y del testimonio. La memoria de una generación y el compromiso con ciertos valores son los temas básicos de esta corriente, en la que encuadran Rosa Montero, con Te Tratare Como Una Reina, y Luís Mateo Díez con La Fuente de la Edad.
Tema 12
La literatura contemporánea. El teatro
El teatro contemporáneo.
El teatro estuvo marcado en la época franquista por la censura, que estableció un severo control sobre el contenido de las obras representadas.
En los años cuarenta tuvo gran éxito de público un teatro de evasión y la alta comedia. Frente a este teatro comercial, surgieron dos tendencias: El teatro humorístico y el Teatro social.
En la década de los sesenta se asiste a la aparición de un teatro experimental.
Con la llegada de la democracia desaparece la censura y llega con más facilidad las novedades que se producen en el extranjero.
El teatro en el Franquismo (1939-1975)
El Teatro humorístico
La mayoría de las comedias de los años cuarenta se basaban en el chiste fácil y la ambientación costumbrista de intención caricaturesca.
Los autores que protagonizan la renovación del teatro son:
Frente al teatro cómico tradicional, Enrique Jardiel Poncela concibió un “teatro de lo inverosímil”, los ladrones somos gente honrada y los habitantes de la casa desabitada son algunas de las piezas mas conocidas.
Miguel Mihura creo una nueva manera de abordar el humor, en la que se combina el absurdo y la reflexión existencial.
El teatro social
A finales de los años cuarenta surge una corriente teatral realista, que reacciona frente a la banalidad dominante en la escena española. Los sucesos cotidianos, los problemas sociales, la vida real de la gente acceden por fin a las tablas.
Antonio Buero Vallejo, participo en la guerra civil militando en las filas del ejercito republicano; al termino de la contienda fue condenado a muerte.
La actividad literaria de Buero se caracteriza por un compromiso de carácter social.
Sus obras teatrales combinan elementos muy diversos: realismo, simbolismo, reflexión existencial, crítica social.
Entre sus obras cabe destacar Historia de una Escalera y la fundación.
El teatro experimental
En los años sesenta surge una corriente que se propone subvertir el concepto tradicional del teatro.
Se trata de un teatro experimental al que pueden adscribirse autores como José Rubial o Fernando Arrabal. Las obras se distinguen por las siguientes características:
-La pérdida de importancia de las nociones de personaje y acción dramática.
- El uso de recursos alegóricos y simbólicos.
- La renovación de la puesta en escena.
En este contexto de experimentación nacen a finales de los años sesenta distintos grupos teatrales que abordan nuevos temas y nuevas formas de representación en las llamadas “Salas alternativas”.
El teatro actual (1975-2000)
Con la llegada de la democracia y la desaparición de la censura cambian radicalmente las circunstancias en las que se desarrollaba la vida teatral española.
Los poderes públicos se interesan en promover el teatro y surgen instituciones vinculadas al estado o a las comunidades autonomas.
La escena española ha seguido dominada por un teatro de corte comercial, integrado a menudo por piezas humorísticas de ínfima calidad. Muchos de los grupos independientes han desaparecido y otros han subsistido gracias a su capacidad para conectar con el público.
Es difícil señalar unas corrientes definidas en la dramaturgia actual. Puede apuntarse, en todo caso, el resurgimiento de un teatro social, de tintes costumbristas y críticos.