HISTORIA DEL IES
ESTUARIA
Movilizar
adecuadamente un mínimo de recursos necesarios es imprescindible para sacar
adelante el proyecto educativo de un Instituto de Educación Secundaria. Encontrar
el máximo consenso entre los distintos sectores, procurar una estabilidad producto de la continuidad de
las personas, compartir ilusionantes expectativas de futuro profesional
abordando proyectos de mejora, espacio de trabajo y clima relacional agradables
serán las claves. El caso del IES “Estuaria” lo
confirma.
Vamos a intentar
demostrarlo esbozando someramente su breve historia; y lo vamos a hacer
dividiendo su trayectoria en tres etapas cronológicas que hemos denominado como
“La Extensión (1994-1996)”, “La difícil búsqueda de la identidad (1996-2001)” y
“La estabilidad conseguida (2001-2008)”.
LA EXTENSIÓN (1994-1996)
“El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para
mencionarlas había que señalarlas con el dedo”
(G. García Márquez: Cien años de
soledad)
Cuando la realidad social y educativa demanda
un nuevo Instituto son dos los posibles caminos a seguir: crearlo autónomo
desde el principio o crearlo gradualmente. En cualquiera de los dos casos, la
ubicación física también puede tener una doble vía: construir un edificio nuevo
u ocupar uno ya existente. En el caso que nos ocupa, la solución por la que se
optó fue la de crear una Extensión y utilizar el edificio de un colegio de
primaria, que en ese momento aún funcionaba como tal (y que lo seguiría
haciendo durante tres cursos más).
La función esencial de una Extensión será la de
acometer variadas tareas organizativas, para ir sentando las bases
estructurales del nuevo centro. En este sentido, en noviembre de 1994 de
aprueba un inicial Plan de Centro y se inicia el proceso para la elección del
Consejo Escolar. En febrero de 1995 se acomete la modificación del Reglamento
de Régimen Interior, para ir adaptándolo al futuro Reglamento de Organización y
Funcionamiento. En marzo de ese mismo año se elaboran las Finalidades
Educativas de la ESO y se asume la definitiva implantación de la LOGSE. A nivel de infraestructuras, en enero de 1996 el Claustro y el Consejo
Escolar abordan el expediente para la construcción del gimnasio y del ascensor.
En esta época, pues, en el mismo edificio coexistieron el colegio
“José Regidor” (1984-1997) y el nuevo Instituto, que durante los dos primeros
años no tenía nombre, sino que funcionaba como una Extensión del IES “Fuentepiña”. Durante
el primer año, y por falta de espacio, 3º y 4º de ESO tuvieron que impartirse
en horario de tarde.
Manuel Domínguez “dirigió” la Extensión con el cargo de
Delegado de la Jefatura de Estudios (las Extensiones carecen de Director)
durante los cursos 1994-1995 y 1995-1996.
LA DIFÍCIL BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD (1996-2001)
“Intelijencia, dame
el nombre esacto de las cosas”
(Juan Ramón Jiménez: Eternidades)
El Centro comienza el curso 1996-1997 con
autonomía: ahora no se depende de ningún otro Instituto. Aún carece de
nombre, pero ya no es Extensión, sino
Instituto de Enseñanza Secundaria. No
obstante, el colegio “José Regidor” sigue funcionando en el mismo edificio, con
cuatro unidades de primaria.
El Equipo Directivo es nombrado tardíamente (finales
de septiembre) y sólo hasta junio. José López será el primer director, y al
final de este curso presentará candidatura para cuatro años más.
Es durante este primer curso, entre diciembre y
febrero, cuando se acuerda la denominación del Centro (“Estuaria”)
y su anagrama. En marzo aparecerá la publicación en BOJA.
El curso 1997-1998 comienza sin la necesidad de
compartir espacios con el colegio: éste ha desaparecido oficialmente. Sin
embargo, el conserje del mismo seguirá viviendo dentro del edificio, aunque ya
no trabaje en él; ha sido ésta una decisión del pleno del Ayuntamiento que
tendrá consecuencias gravísimas.
En marzo de 1998 (curso 1997-1998) el Centro se
somete a un Plan de Evaluación Externa, que concluye en febrero del curso
siguiente.
En mayo de 1999 el equipo directivo de José
López presenta su dimisión. La causa de fondo son las amenazas y agresiones de
un empleado municipal (el antiguo conserje del colegio) que sigue viviendo en
el Instituto. La indignación de la comunidad educativa tendrá su reflejo en la
prensa del momento.
Es un momento muy difícil. El final de curso
está muy cerca y es necesario encontrar un nuevo equipo directivo. Es fácilmente comprensible que el ánimo del
Claustro no sea el apropiado. En última instancia, Antonio Gómez presenta una
candidatura, pero que posee un punto débil: la condición de interino del
profesor que ocupará la jefatura de estudios.
Delegación acepta la fórmula como un remedio provisional.
Un centro nuevo que se está consolidando, y
precisamente para dar estabilidad a esa consolidación, necesita de profesorado
con destino definitivo. Como resultado
del concurso de traslados, tres nuevos profesores ocuparán plaza definitiva en
el curso 2000-2001; pertenecen a los departamentos didácticos de Lengua y
Literatura, Educación Física, y
Geografía e Historia. Esta última es la ocupada de forma interina por el jefe
de estudios. El problema es evidente: la continuidad del equipo directivo está
en el aire.
Las autoridades educativas esperan que alguien
definitivo en el Claustro asuma el cargo de jefe de estudios. Otra posibilidad
es que el nuevo profesor no se incorpore al Centro, permitiendo así la
continuidad del actual equipo directivo.
No sin sobresaltos, ésta será la opción elegida.
El curso 2000-2001 comienza, pues, con este
problema de fondo; pero no será el único: a la altura de mayo de 2001 las
relaciones con el antiguo conserje que sigue viviendo en las dependencias del
centro (aunque no trabaja en él) se hacen insostenibles. El equipo directivo
liderado por Antonio Gómez presenta su
dimisión.
La historia se repite: estamos a final de curso
y urge encontrar un nuevo equipo directivo. La inestabilidad parece querer
convertirse en la seña de identidad del Centro: cinco años y dos directores.
LA ESTABILIDAD CONSEGUIDA (2001-2008)
“En cualquier trabajo que me encomienden, me esforzaré
por ser útil a mi tierra. Ésta es mi intención”
(C.P. Cavafis: Que se hubieran preocupado)
El intento de salvar la crítica situación
consistirá en nombrar director a José Francisco García, el profesor que en el
concurso de traslados del año 2000 había obtenido la plaza de Geografía e
Historia. El problema no está por ello totalmente resuelto: dicho profesor no
conoce al Claustro, puesto que el curso 2000-2001 ha impartido clases en el IES
“Alto Conquero”, con la finalidad de permitir la
continuidad del equipo directivo de Antonio Gómez.
La fórmula elegida para el nombramiento de los cargos en la
jefatura de estudios y la secretaría será entrevistar, junto con la inspectora
Cecilia Vázquez, a todo el profesorado definitivo en el Instituto.
Tres serán los objetivos principales. Conseguir continuidad en la gestión del
equipo directivo; resolver la difícil cuestión de la casa del conserje; y crear
una dinámica de trabajo conjunto que posibilite la aparición de una firme
conciencia colectiva.
Los elegidos para formar parte del equipo
directivo serán Fernando Carrasco (jefatura de estudios) y Mª del Mar Lorenzo
(secretaría), nombrados por Delegación para cuatro años, al final de los cuales
José Francisco García presentará
candidatura para otros tres más, contando con el mismo jefe de estudios y con
una nueva secretaria: Antonia Domínguez; quien dejará el cargo tras el primer
año (2005-2006) para asumir la coordinación del proyecto bilingüe. Mª José
Lorenzo se ha hecho cargo de la Secretaría los dos últimos cursos. Finalmente,
durante el presente curso se está produciendo un proceso de elección de
candidatos a la dirección: dos han sido los proyectos presentados desde el
Claustro. El cambio de tendencia después de siete años es palpable. El objetivo
de la normalización y estabilidad en los equipos directivos ha sido conseguido.
Una situación verdaderamente extraña era la de
que en el propio edificio viviera un empleado del Ayuntamiento cuyo trabajo no
se desarrollaba en el Instituto, sino en otras entidades de carácter municipal.
El problema de fondo es que dicho sujeto había visto frustradas sus
expectativas de convertirse en conserje del IES, después de haberlo sido del
colegio. Al no ser así dirigió su venganza contra los sucesivos equipos
directivos, habiendo sido causa principal en la dimisión de José López, e
importante en la de Antonio Gómez.
En esta etapa dos serán las estrategias
sucesivamente adoptadas por el nuevo equipo directivo. En un primer momento se
optará por la coexistencia pacífica; y al revelarse ésta como ineficaz, se
solicitará la intermediación del Defensor del Pueblo Andaluz. En mayo de 2004
el conserje abandona las instalaciones del Centro. De esta forma se conseguía
el segundo objetivo.
Crear conciencia colectiva, de pertenencia
estable a un grupo con identidad propia era el tercer objetivo. Compartir
proyectos ilusionantes entendió el equipo directivo que era la mejor vía para
ello. Dos han sido los campos
preferentes de actuación: la renovación y mejora de las infraestructuras, por
un lado; el desarrollo de actividades, planes, programas y proyectos de
innovación educativa, que han situado con orgullo al IES “Estuaria”
en la vanguardia de la educación en Huelva.
(José Francisco García García)